La leyenda del
conejo en la luna 🐰
Cuenta la leyenda que el dios
azteca Quetzalcóatl cambió su aspecto de serpiente emplumada por una forma
humana que fuera menos amenazante para bajar a la tierra,
y en su
viaje pasó varios días conociendo todos los animales de la creación, así como
los paisajes, ríos, mares y montañas.
Durante su viaje a la tierra visitó
todo ser viviente, pero finalmente se cansó y se sentó en una roca que encontró
por el camino, estando el Dios totalmente exhausto, muerto de hambre y
sediento.
Al cabo de un rato, se acercó a él un conejo blanco y empezaron a
charlar:
-¿Qué es lo que comes? - le preguntó
amablemente el Dios.
-Como una zanahoria, si quieres te
dejo probarla - respondió el conejo blanco.
-Muchas gracias, pero no puedo quitar
la comida a ningún ser viviente.
Mi cometido en la tierra es soportar el hambre
y la sed - respondió gentilmente el Dios Quetzalcóatl.
-Respeto tu decisión pero no veo el
por qué.
Si yo tengo suficiente zanahoria para los dos, ¿Por qué no quieres
compartirla conmigo y dejar de pasar hambre?
Ante tanta amabilidad, Quetzalcóatl se
emocionó y de sus ojos brotaron lágrimas de amor que alzaron al conejo hasta
las estrellas, tan alto como el Dios fue capaz de llegar.
De esta forma llegó el conejito a
tocar la luna y su figura quedó dibujada en el satélite.
Después de eso el
conejito bajó de nuevo, aupado por los brazos de Quetzalcóatl, hasta quedar
donde antes se encontraba.
Después de esto, Quetzalcoátl ascendió nuevamente a
los cielos y el conejito se quedó admirando en la tierra su silueta grabada en
la luna por los siglos de los siglos.
Quetzalcóatl